En tiempos de abrir las ventanas, los sobrios colores de invierno deben desaparecer para darle paso a tonos más alegres y llamativos, que imponen tendencia: la clave es saber cómo utilizar esta opción sin saturar los ambientes.
Según, Gastón Fernández, de la casa de decoración Okko, luego del reinado del minimalismo puro, los decoradores tienden a elegir un estilo más completo, enriquecido con toques personales. “Muchos elementos que antes eran exclusivos para patios y balcones, pasan ahora a formar parte del interior, como árboles, flores y conjuntos de mimbre”, explica.
En el living se instalan los muebles clásicos con terminaciones suaves en maderas rojizas y los jarrones y las velas aparecen como los complementos ideales.


En cambio en la cocina, los acrílicos y el metal son la combinación más popular junto a vajillas lisas.

Con respecto a las cortinas, son cada vez más variadas. Se suman colores intensos y diferentes texturas, “las arrugadas tipo crush dan un toque muy actual”, explica Fernández. Los estampados, en general, remiten a la década del 70, con sus arabescos multicolores, pero no faltan los rayados y las aplicaciones de tramas diferentes sobre las telas lisas. En cuanto a mantelería: el blanco sigue en plena vigencia.
En iluminación, los colgantes realizados en bizcocho, en blanco o beige permiten suavizar la luz al tiempo que dan calidez. Las lámparas trabajadas con varios pliegues y detalles en plateado o las opciones en origami son las más elegidas porque pueden a colocarse diferentes alturas o incluso pendiendo de ventiladores de techo.


“Para que una casa luzca actual, no hace falta renovarla totalmente cada año, sino saber utilizar los pequeños objetos para dar estilo y revivir los ambientes. Es importante analizar rincón por rincón y pensar qué cosas cambiarle para que esté espléndida”, asegura Fernández.
Asesoró: Gastón Fernández, de OKKO. http://www.okko.com.ar